Lo que Flora no imagina es que su nuevo inquilino es nada menos que Kieran O’Sullivan, el enfant terrible del tenis internacional. Rebelde, magnético y perseguido por la prensa, Kieran se juega en Wimbledon la última oportunidad de redención.
Pero cuando los planes de Flora se vienen abajo, lo último que espera es que su huésped se niegue a marcharse. Así comienza una convivencia forzosa entre dos polos opuestos, donde las chispas no tardan en saltar. Y mientras las discusiones se vuelven cada vez más intensas y las miradas se cargan de deseo, el verano aumenta la temperatura… dentro y fuera de la pista.