VOLUMEN 6
Ella es joven, bella, rica y no se deja pisotear por nadie. Su único problema es él: tan sexy como insoportable...
Una serie a dos voces... ¡irresistible!
***
« Corro para tomar mi iPhone y marco el teléfono de Nils. Sólo él puede ayudarme a respirar de manera normal de nuevo. En cuanto se escucha el primer tono, me contesta.
–¿Hay algún problema? –me pregunta con su voz profunda.
–Sí. No. Yo... ¡Llévame lejos de aquí! ¡A los fiordos! –le suplico.
–¿Te dieron una mala noticia? –pregunta entendiendo lo que pasa.
–La asamblea de accionarios quiere ver rodar mi cabeza...–respondo suspirando.
La puerta de mi oficina se abre bruscamente, rebelando la inmensa silueta de un guerrero nórdico listo para atacar.
–¡Primero tendrán que pasar sobre mi cadáver! –gruñe Nils entrando a mi oficina.
–Rayos...–murmuro levantándome de mi asiento– Mi G.I. JOE acaba de llegar. ¡Los accionarios se pueden ir al demonio!
Atravieso mi oficina a toda velocidad, empujo al gigante contra la puerta y luego me pongo sobre la punta de los pies. Mi boca ataca la suya. Voraz, desenfrenada y desesperadamente. Cuando se acaba nuestro beso, pues hay que respirar, mi guardaespaldas dice una vez más las palabras que necesito escuchar:
–No tengo nada de un hombre de negocios, princesa, pero puedo aniquilar a unos cuantos... »
***
Tengo 24 años, un padre tiránico y un imperio babilónico que debo dirigir. Mi fortuna colosal y mi lindo trasero hacen que yo sea el mejor partido de Los Angeles. Cuando sonrío, la gente se desvanece. Cuando ordeno algo, me obedecen. Pude haberme llamado Mike, John o William, pero mis cromosomas decidieron otra cosa. Me llamo Valentine Cox. Soy una mujer que debe imponerse en un mar de tiburones y no hay nada ni nadie que pueda conmigo.
Al menos esto era así hasta la llegada escandalosa de Nils Eriksen, el hombre que me salvó la vida provocando un caos increíble. Nuestro destino se enfrenta, se mezcla y se entrelaza sin cesar, y nuestro cuerpo sólo nos pide que hagamos lo mismo...
VOLUMEN 7
Ella es joven, bella, rica y no se deja pisotear por nadie. Su único problema es él: tan sexy como insoportable...
Una serie a dos voces... ¡irresistible!
***
«-Me preparo para casarme y satisfacer el deseo de mi padre moribundo... y demostrarle que lo amo -digo a toda voz, dándome cuenta hasta qué punto la situación puede parecer aberrante.
Un destello extraño atraviesa los ojos entornados del vikingo. ¿Pena? ¿Ira? ¿Decepción? Seguramente una mezcla de todo.Se incorpora repentinamente y se aleja de mi escritorio para acercarse a mí, o a la salida.
-No he venido para hacerte cambiar de opinión, Valentine.
-¿Ni siquiera un poquito? -Mi última frase parece un chillido debido a mi voz mal impostada, un poco rota. Estar en presencia de este hombre, de su fuerza, de su aura, me trastorna. Me revuelve la cabeza. Me derrite el corazón.Si solamente no estuviera tan enamorada de él...
-Es tu decisión. Yo la respeto, no tengo otra elección, -murmura deteniéndose a un metro de mí.
Doy un paso hacia él, su perfume viril me envuelve. Otro paso y mi piel lo reclama un poco más. Un tercero y él tiende una mano hacia mí, para impedirme avanzar más.
-Princesa... ¡Maldita sea! ¿A qué estás jugando?
-No estoy jugando...
-Vale. ¿Qué estás haciendo entonces? -gruñe, amenazante.
-Olvidemos todo. Sólo por esta vez...
-Detente... -insiste.
Su mano me prohíbe acercarme, pero su mirada y su voz me dictan lo contrario. Entonces lentamente, con pasos sigilosos, me acerco y llevo la palma de su mano a mis labios. Beso su piel suave, sus dedos, luego me lanzo a su boca. Entre sus labios, suspiro:
-Una última vez.»
***
Tengo 24 años, un padre tiránico y un imperio babilónico que debo dirigir. Mi fortuna colosal y mi lindo trasero hacen que yo sea el mejor partido de Los Angeles. Cuando sonrío, la gente se desvanece. Cuando ordeno algo, me obedecen. Pude haberme llamado Mike, John o William, pero mis cromosomas decidieron otra cosa. Me llamo Valentine Cox. Soy una mujer que debe imponerse en un mar de tiburones y no hay nada ni nadie que pueda conmigo.
Al menos esto era así hasta la llegada escandalosa de Nils Eriksen, el hombre que me salvó la vida provocando un caos increíble. Nuestro destino se enfrenta, se mezcla y se entrelaza sin cesar, y nuestro cuerpo sólo nos pide que hagamos lo mismo...
VOLUMEN 8
Ella es joven, bella, rica y no se deja pisotear por nadie. Su único problema es él: tan sexy como insoportable...
Una serie a dos voces... ¡irresistible!
***
«Con la ropa empapada pegada al cuerpo, el cabello goteando y la piel brillante, me parece increíblemente bella. Tengo un furioso deseo de besarla, de ponerle mis manos encima, de sentarla a horcajadas sobre mí, de estrujarla y de llenar este coche de vaho. Pero Valentine tiene también la mirada hacia el vacío, sus músculos tiemblan, sus dientes castañean a pesar del calor de este principio de junio. Y me pregunto si sabe lo que hace, a dónde va, qué quiere realmente. Me siento incapaz de calentarla, tranquilizarla, acallar todos los malditos tormentos que parecen agitarla. Ni siquiera sé si eso es lo que espera de mí. Y detesto eso. No controlar nada.
–¿Qué necesitas, princesa? -pregunto con mi tono tranquilo.
–No lo sé.
Mierda. Pensé que sólo respondería «A ti». Parece ser que no soy tan indispensable como creía. Regresa a la tierra, Eriksen. No eres su salvador. Solo el hombre que estuvo en el momento y lugar indicado.
–¿A dónde te llevo?
–Decide tu -dice alzando los hombros.. ¿A la Isla Mauricio? ¿Al Polo Norte? Lejos de aquí, solo eso...
–Vale. He dejado mis perros de trineo en casa. Y no conozco a ese Mauricio del que hablas. Pero tengo una casa de madera que podría gustarte, en medio de la nada, entre las montañas y un lago.
–Isabella Lake... - murmura como si el recuerdo de la casa que visitamos juntos le viniera a la mente. Ella me mira y por fin sonríe. Sus ojos negros recuperan su luz y sus pómulos recobran un poco de color. Y enciendo el coche. –Llévame a tu gran secuoya, Cromañón...»***
Tengo 24 años, un padre tiránico y un imperio babilónico que debo dirigir. Mi fortuna colosal y mi lindo trasero hacen que yo sea el mejor partido de Los Angeles. Cuando sonrío, la gente se desvanece. Cuando ordeno algo, me obedecen. Pude haberme llamado Mike, John o William, pero mis cromosomas decidieron otra cosa. Me llamo Valentine Cox. Soy una mujer que debe imponerse en un mar de tiburones y no hay nada ni nadie que pueda conmigo.
Al menos esto era así hasta la llegada escandalosa de Nils Eriksen, el hombre que me salvó la vida provocando un caos increíble. Nuestro destino se enfrenta, se mezcla y se entrelaza sin cesar, y nuestro cuerpo sólo nos pide que hagamos lo mismo...
VOLUMEN 9
Ella es joven, bella, rica y no se deja pisotear por nadie. Su único problema es él: tan sexy como insoportable...
Una serie a dos voces... ¡irresistible!
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«–¿Esta vez no te rendirás, verdad? –me pregunta con su voz ronca–. ¿Incluso si te digo que voy a ver a No-Name y que quiero que estés los más alejada posible de ese tipo?
–Me he portado bien, Nils, –le recuerdo–. Demasiado bien. Necesito moverme...
–Entonces prepara tu maleta. –suspira mirando el reloj–. Nos vamos en treinta y siete minutos.
–Ya está lista. –le confieso–. Decidí que me llevarías o te seguiría sin que te dieras cuenta...
–Ahora eres una princesa a la fuga... –refunfuña tomándome en sus brazos.
Nils posa las grandes palmas de sus manos sobre mi vientre redondo y me besa el cuello.
–Por cierto, ¿a dónde vamos?
–Al desierto. – dice su voz profunda–. » ***
Tengo 24 años, un padre tiránico y un imperio babilónico que debo dirigir. Mi fortuna colosal y mi lindo trasero hacen que yo sea el mejor partido de Los Angeles. Cuando sonrío, la gente se desvanece. Cuando ordeno algo, me obedecen. Pude haberme llamado Mike, John o William, pero mis cromosomas decidieron otra cosa. Me llamo Valentine Cox. Soy una mujer que debe imponerse en un mar de tiburones y no hay nada ni nadie que pueda conmigo.
Al menos esto era así hasta la llegada escandalosa de Nils Eriksen, el hombre que me salvó la vida provocando un caos increíble. Nuestro destino se enfrenta, se mezcla y se entrelaza sin cesar, y nuestro cuerpo sólo nos pide que hagamos lo mismo...
Mil gracias a Puri por el aporte!