En la lista pone: algo escandaloso, algo sucio y algo pecaminoso.
¿Qué no está en la lista?
Llamar la atención de nada menos que cuatro hombres descaradamente sexys en la boda de mi prima.
Ninguno me conviene, y no buscan nada serio. Pero, seamos sinceros: yo tampoco. En absoluto.
Está el vigilante de seguridad, convencido de que necesito a alguien que me lleve con mano firme.
El barman tatuado, que se apunta a cada una de mis apuestas improvisadas.
El hosco hermano del novio, que besa como si hubiera inventado el pecado.
Y mi ex, que quizá podría haber sido el hombre de mi vida y que, de pronto, está muy interesado en recuperar el tiempo perdido.
Tropiezan con mi lista de cumpleaños y, en lugar de reírse, se ofrecen a ayudarme a cumplir todos y cada uno de los puntos.
Cada. Maldito. Punto.
Uno tras otro.
De repente, cumplir treinta ya no parece una crisis, sino el comienzo de algo salvaje, inolvidable...
Esto es solo un juego.
No significa nada.
Ni siquiera es real.
¿O sí?
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)
%20-%20Aurora%20Shine.png)

