Cuando me ofrecieron un intercambio a la escuela de arte italiano de mis sueños, casi lloro. Apenas podía pagar los gastos universitarios en casa, y mucho menos en un país extranjero. Entonces mi rica y estirada abuela apareció con su oferta.
Si dejaba de acostarme con tíos ella pagaría la factura. Así que acepté el trato. Pensaba que realmente no le importaba mi vida sexual y que solo quería mantener mi vida fiestera fuera del radar.
Pero estaba equivocada.
El sexy pero molesto Chad se mudó a mi apartamento para mantenerme bajo vigilancia. ¿Por qué no se estaba muriendo por meterse en mis pantalones como lo harían los otros chicos que he conocido? Él tenía secretos, y quería que yo rompiera mi trato.
Cien días es una gran cantidad de tiempo para evitar la tentación, más aún cuando es el mismo Chad el que se convierte en la tentación.
Mil gracias a Simply books!