Su única alegría diaria: el Wordle de The New York Times. Lleva más de 300 días sin fallar ni uno. Hasta que, un día, se queda en blanco. Le queda un intento. Sin más opciones, le pide ayuda al último al que querría acudir: John, su compañero más insoportable.
Lo que empieza como un gesto desesperado se convierte en una conexión inesperada. Entre palabras y juegos, risas y silencios compartidos, Emily descubre que el amor puede aparecer en los lugares más insospechados.
Una historia romántica entrañable y divertida en la que una pareja inesperada se enamora gracias al Wordle.
