viernes, 12 de agosto de 2016

Portada + extracto de "The chosen" (La hermandad de la daga negra 15) - J.R. Ward

Nació en una noche de invierno durante el vendaval de una tormenta de nieve histórica. En lo profundo de una húmeda y sucia cueva, mientras las heladas ráfagas agitaban la tierra, la mujer que le dio a luz había gritó y sangró para traer al mundo al hijo que le fue exigido de Hharm, Hermano de la Daga Negra.

Xcor fue fruto de una violación. El primero de muchos de sus errores, y tal vez el único que no fuera su culpa. Fue querido... hasta que su rostro fue descubierto.

Sus defectos físicos eclipsaron incluso el triunfo de su género, y de ahí que su sire hubiera tomado la responsabilidad de cuidarlo el mismo como castigo a su mahmen por su fracaso para gestar una descendencia apropiada.

Y ese fue el comienzo de su historia... que lo había traído hasta aquí.

En otra cueva. En vísperas de otro mes de diciembre. Al igual que en su nacimiento el viento aullaba para recibirlo, aunque esta vez era a un retorno a la conciencia.

Al igual que los recién nacidos, tenía poco control sobre su cuerpo. Estaba incapacitado, incluso sin las cadenas y barras de acero que oprimían su pecho, caderas y muslos. Máquinas que desentonaban en el rústico fondo sonaban detrás de su cabeza, siguiendo su respiración, ritmo cardíaco y presión arterial.

La Hermandad de la Daga Negra lo mantenía con vida... para así poder matarlo.

A medida que su cerebro empezaba a funcionar adecuadamente dentro de su cráneo, los pensamientos finalmente se unieron y formaron secuencias racionales, haciéndole recordar la serie de acontecimientos que habían hecho que el líder de la Banda de los Bastardos acabara bajo custodia de los que habían sido sus enemigos: un ataque por la espalda, una conmoción, un derrame cerebral o alguna otra cosa le había provocado estar con respiración asistida y a merced de los Hermanos.

Xcor había despertado una o dos veces durante su cautiverio, pero su estado había hecho que la consciencia fuera insostenible durante un largo periodo.

Esto era diferente. Podía sentir el cambio dentro de su carne. Todo lo que le había sido herido por fin se había curado. Estaba de vuelta del brumoso paisaje de entre la vida y la muerte.

Incluso con los ojos cerrados, no podía seguir fingiendo inconsciencia para siempre.

-Realmente de quien tienes que preocuparte es de Tohr.

Tardó en entender el significado de la parte final de la frase, que entró en su oído como una serie de vibraciones, pronunciada por un hombre. Pero el nombre...

-No, él está atado-. Hubo un sonido de rascado suave y entonces todo olió a rico tabaco. -Y si él se levanta, yo voy a estar aquí.

La profunda voz que había escuchado antes sonó seca.

-¿Para encadenarlo de nuevo... o para ayudarle a asesinar a este trozo de carne?

El Hermano Vishous, sí, sabia quien era, rió como un asesino en serie.

-Que jodida opinión tienes de mí. 

Era una maravilla que no fueran aliados, pensó Xcor.

Por otra parte, la Hermandad y los Bastardos habían estado en diferentes lados respecto al reinado de Warth. De hecho, la bala que Xcor había puesto en la garganta del legítimo líder de la raza de los vampiros había sido un acontecimiento que dejaba claro cuales eran los bandos.

Pero desde entonces se había producido una fuerza compensatoria que había intercedido en su destino.

La imagen que le vino a la mente fue la de una mujer alta y delgada con la túnica blanca de una de las Elegidas de la Virgen Escriba. Su ondulado pelo rubio caía por sus hombros y se movía por una suave brisa. Sus ojos eran de color jade, y su sonrisa era una bendición que no había hecho nada para merecer.

La Elegida Layla lo había cambiado todo para él, desde tener a la Hermandad como objetivo a algo tolerable, de ser enemigo a coexistir en el mundo. 

Había tenido mas efecto sobre su negra alma que nadie que hubiera conocido antes, haciendo que cambiase en poco tiempo en formas que jamás habría creído posible.

-Casi quiero que Tohr entre aquí y lo parta en dos jodidas partes. Se ha ganado el derecho.

El Hermano Vishous maldijo.

-Todos lo tenemos. Puto traidor. Lo más difícil de esto va a ser asegurarse de que al final quede algo para que tenga Tohr.

Y ese era el problema, pensó Xcor detrás de sus párpados cerrados. Su cambio era desconocido para sus antiguos enemigo, y la única forma de salir de este escenario de muerte era revelando el amor que sentía por una mujer que no era de él, con la que nunca había estado y con la que nunca estaría.

Pero él no sacrificaría a La Elegida Layla por ninguna persona.

Ni siquiera para salvarse a sí mismo...


9 comentarios:

  1. Fina. Hola que todos pasen un lindo fin de semana, besos

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  2. Para cuando el libro completo?Gracias

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  3. Ohhhh, Aira, que ganas tenía de leer la historia de estos dos, sé que hay muchas chicas que no quieren a Layla y que decir de Xcor, pero a mí me gusta esta pareja, y ya quiero saber como van a salir de todos los problemas que tiene. Muchas hgracias a las chicas que trabajaron para este adelanto y a ti cariño.

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  4. HOLA ...SI GRACIAS ....ESTOY ESPERANDO A Q YA LO PUBLIQUEN.....UFFF Q ANSIAS...

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  5. Ayyyy! Espero con ansias este libro, y me encanta la autora. Gracias por el trabajo realizado. patrydegrey

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  6. Me encanta la saga ahora a esperar Gracias

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