Bastó una copa de más para que Benedict, el Vizconde Seton, admitiera su fascinación por la señorita Emmaline Winters. Ella era entrañablemente tímida. Era la hija del retratista que Benedict había contratado. Debería estar a salvo en su casa, pero cada hora que pasa en su compañía hace que Benedict quiera acercarse y tomar lo que desea por una vez, sin importar las consecuencias.
Emmaline ha estado pintando retratos para su padre desde que sus ojos empezaron a fallar hace años. Ahora, se le encomienda la tarea de retratar al que posiblemente sea el Lord más serio de Londres. Pero, ¿por qué su famosa mano firme tiembla tanto en su presencia? Hay algo en el vizconde que la afecta de un modo que nunca antes había sentido, una emoción embriagadora que la hace desear cosas que ninguna señorita debería desear. Por supuesto, un hombre como él nunca tendría ojos para una chica de su posición, ¿verdad?
A raíz de una apuesta de borracho para seducir a la señorita Winters, Benedict intenta luchar contra todos sus impulsos más bajos y hacer lo correcto. Resistirse a la idea a toda costa... Romper las reglas sólo conduce a corazones rotos, especialmente cuando la seducción está en juego...
Mil gracias a BDH!
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