Serena.
Llevo seis meses evitando a Caleb Kingsley. Seis meses desde que acepté ir a cenar con él y luego tuve un ataque de pánico al intentar meterme en mi faja moldeadora. ¿Por qué? Porque los abogados multimillonarios que salen con supermodelos no salen con ex chicas gordas con la piel flácida. Me vería desnuda y saldría corriendo gritando. No podía someterme a eso. Así que desaparecí. Lo dejé sentado en ese restaurante mientras yo me retorcía en el suelo de mi dormitorio como una cobarde. Y ha funcionado muy bien... Hasta que me inculpan por espionaje corporativo, me incluyen en la lista negra y estoy tan desesperada que entro en su oficina suplicándole ayuda. Me mira y sonríe como si hubiera estado esperando este momento desde que ignoré aquel primer mensaje preguntándome dónde estaba...
Caleb.
Serena Morgan cree que puede desaparecer durante seis meses y luego entrar en mi oficina pidiendo favores. Está a punto de descubrir que yo no olvido. Y que no perdono. Limpiaré su nombre... pero la cena no es una petición. Es un pago .Puede escandalizarse todo lo que quiera por mezclar los negocios con el placer. Pero he pasado medio año imaginando cómo sabría y ahora que por fin ha dejado de huir, no voy a dejar que vuelva a desaparecer. La sujetaré con tanta fuerza que le dejaré moratones. Aunque salvarla signifique arriesgar todo lo que he construido. Aunque desearla tanto me convierta en el tipo de abogado que rompe todas las reglas del libro. Hay cosas que merecen la pena infringir la ética.
Una apasionada historia de amor entre enemigos convertidos en amantes, protagonizada por una heroína con curvas a la que le cuesta mucho mantenerse alejada, un abogado que juega sucio para conseguir lo que quiere y una química que podría costarles a ambos la inhabilitación. Perfecto para los fans de los héroes moralmente ambiguos, la tensión en el lugar de trabajo y los finales felices acompañados de escándalo. Como todos los libros de Megan Wade, esta comedia romántica multimillonaria y positiva con respecto al cuerpo viene con su promesa de azúcar. Alta temperatura, poco drama, garantizado.
Mil gracias a S!
Mil gracias a S!
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