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miércoles, 29 de julio de 2026

Mind games 1-4 - Meghan O'Flynn

1º THE DEAD DON'T DREAM
Una noche para recordar… si sales con vida.

La psicóloga Maggie Connolly no tropezó con los problemas: nació en ellos. Sus padres, humanitarios pero de dudosa reputación, no tenían reparos en saltarse la ley cuando era por una causa mayor. Ayudar a víctimas de violencia doméstica a desaparecer y cruzar la frontera estatal para escapar de sus maltratadores puede no ser del todo legal, pero Maggie sabe que lo correcto y lo legal no siempre coinciden.
Por eso no entra en pánico de inmediato cuando su nuevo paciente presenta un conjunto de síntomas sospechosos. Tristan Simms asegura ser sonámbulo y no tener ni idea de lo que hace durante la noche, aunque las heridas en sus manos y la suciedad bajo sus uñas indican que hace de todo menos descansar. Además, cree que la policía lo vigila y afirma haber ganado su dinero vendiendo los secretos de otros. Podría ser un desequilibrado con delirios (por usar un término clínico).
Pero su valoración cambia cuando aparece una serie de cadáveres. Más extraño aún: la cronología de los asesinatos coincide con los episodios de sonambulismo de su paciente.
Con el número de víctimas en aumento y las amenazas llegando de todos los frentes, a Maggie se le acaban las opciones, y el tiempo. Parece que ella es la siguiente en la lista. Y solo hay algo que conecta a las víctimas: su paciente, con la cabeza llena de secretos y las uñas manchadas de sangre.

2º THE DEAD DON´T MIND
Maggie Connolly nunca tuvo intención de trabajar con la policía, pero el último caso de homicidio del detective Reid Hanlon requiere la experiencia de una psicóloga. ¿Qué puede hacer un detective con un niño de ocho años que no ha dicho una sola palabra desde el brutal asesinato de su familia?
Pero Maggie no esperaba que tratar al niño la arrastrara hasta el punto de mira de un asesino en serie. Tampoco pudo prever que atacarían a su propio padre. Y las pruebas dejadas en la escena indican que su padre conoce al sospechoso. ¿Trató su padre, también psicólogo, al asesino antes de que le diagnosticaran demencia?
Igual que el niño a su cargo, su padre no puede contarles lo que vio; ni siquiera recuerda a Maggie. Pero tanto el niño mudo como el padre de Maggie corren un peligro mortal: este asesino jamás deja testigos vivos. Y pronto queda claro que Reid y Maggie no llegaron a este caso por accidente. Fueron elegidos como peones en el juego de un demente, un juego que se remonta décadas atrás.
Su asesino es meticuloso, decidido y, lo peor de todo, paciente.
Y ahora la sangre de Maggie forma parte de su plan final.

3º THE DEAD DON'T LIE
La doctora Maggie Connolly dedica su vida a ayudar a sus pacientes y pasa incontables horas asesorando a la policía para atrapar asesinos. ¿Qué mejor manera de lidiar con la culpa por la desaparición de su hermano que ayudar a quienes lo necesitan?
Pero cuando aparece el cuerpo de Aiden, la vida de Maggie se pone patas arriba. Después de veintiséis años, el caso está más frío que sus huesos. Y el detective original vuelve a las andadas: parece creer que la propia Maggie es la responsable. Ni siquiera su madre cree la versión de Maggie sobre lo que pasó aquel día. Y no debería creerla.
Aunque Maggie no mató a su hermano, es culpable de algo terrible. ¿Pero está relacionado con la muerte de Aiden?
Una cosa está clara: quien asesinó a su hermano posee información que nadie más debería conocer. Maggie no saldrá ilesa de esta investigación. Solo puede aspirar a encontrar al asesino de su hermano antes de que se lleve a la tumba a todos los demás seres queridos de Maggie.

4º THE DEAD DON'T WORRY
Todavía conmocionada tras el hallazgo del cuerpo de su hermano, la psicóloga Maggie Connolly tiene la esperanza de que su vida por fin se estabilice. Pero la suerte no está de su lado: su trabajo como asesora policial rara vez le da tregua.
Pero nunca ha tenido un caso como este.
Cuando aparece un cuerpo, Maggie se ve arrastrada a un sangriento juego del gato y el ratón. La víctima guarda un parecido inquietante con la propia Maggie. Y la siguiente víctima es un hombre con quien se ha acostado, su cuerpo brutalizado de la misma manera que el primero. ¿Por qué el asesino les retira los párpados? ¿Y qué significan los números marcados a fuego en la carne de las víctimas?
Parece que el asesino va tachando nombres de una lista, empezando por la periferia y cerrándose como un nudo corredizo alrededor del círculo íntimo de Maggie, a un ritmo alarmante. Apenas tienen tiempo de respirar antes de que aparezca un nuevo cadáver. Y la policía no tiene ni una sola prueba: nadie ha visto el rostro del asesino.
A medida que se adentra en el mundo del asesino, Maggie comprende que la verdad es más aterradora que cualquier cosa que hubiera podido imaginar. Esto es la obsesión en su forma más salvaje e implacable. Si no logra desenmascarar a este demente, ni Maggie ni nadie a quien ame saldrán con vida.