Hace 1500 años, Serenity Cardea tomó la vida del único vampiro que ha lamentado matar: Henry, el esposo de su hermana. Al ser su hermana brutalmente asesinada, Serenity no tuvo más opción que concederle a Henry la única petición que tenía: la muerte. Siglos después, Serenity no está más cerca de descubrir quién los traicionó o instigó la masacre de sus hermanos y hermanas.
Los vampiros quieren dominio sobre sus alimentos, las otras razas…el mundo. Para conseguirlo, han perseguido sistemáticamente y masacrado a los únicos interpuestos en su camino. Los Guardianes.
Como Guardián, Serenity se encarga de proteger el delicado equilibrio entre las criaturas del mundo: Vampiros, Brujas, Were, y Humanos. Su clase existe para asegurar que ninguna raza cambie el equilibrio, condenando al mundo a la destrucción.
Están al borde de la extinción, sin ninguna señal de retorno. Ahora sólo quedan dos, y el último hermano de Serenity se enfrenta a la muerte dejándola sola contra una marea interminable de vampiros que quieren una sola cosa: el poder.
Entonces conoce a Ray Synclair, un profesor de historia en formación con una pasión por los siglos pasados, y la dura realidad de su limitado tiempo cae sobre ella. Él es su debilidad. Su mortalidad es la cuenta regresiva de la vida de Serenity, y con cada segundo que pasa, se acerca más al final, para los dos.
Ella tiene que descubrir los secretos del pasado de su pueblo, quién los traicionó y quién sigue haciéndolo, antes de que sea demasiado tarde.
Los días de Serenity están contados, y Ray será atraído a un mundo de mitos y leyendas, donde el solo hecho de estar vivo es suficiente para que te cacen.
Debido a que la única forma de matar a un Guardián es matar a su pareja...
Mil graxiax a Purple rose!
