Cassian insiste en que Eleanor se suicidó, pero la gente del pueblo murmura otra historia. Ruidos extraños despiertan a Io por la noche. Las puertas cerradas se abren solas. Y luego están los mensajes: notas escritas a mano con la letra de Eleanor, que aparecen en las pertenencias de Io, advirtiéndole que se vaya mientras pueda.
A medida que Io indaga en el pasado, descubre escalofriantes secretos sobre Eleanor, sobre Cassian y sobre la propia casa. Pero cuanto más profundiza en su búsqueda, más se pregunta: ¿fue Eleanor realmente la primera esposa de Cassian? ¿O está Io siguiendo un patrón del que nunca debió escapar?
Porque algunas esposas son lloradas. Otras son reemplazadas.
Y algunas... nunca se van.


