El condenado vampiro trató en vano de detener a la enorme y salvaje criatura, pero la bestia del infierno era demasiado fuerte, demasiado grande. Unas mandíbulas poderosas se cerraron sobre la garganta de Nathaniel y los colmillos de marfil destrozaron su cuello. Brotó un aullido horrendo y la fría sangre de vampiro regó los raíles del metro.Graxiax a Estan entre nosotros!