Hanna Greyleaf lo hacía todo bien, hasta que sorprendió a su prometido con su asistente y les dijo a sus controladores padres exactamente dónde podían meter su "matrimonio por fusión". Ahora se esconde con un aquelarre de brujas caóticas, elaborando pociones e intentando olvidar que alguna vez se suponía que era el activo de alguien. Definitivamente no se suponía que se enamorara del orco melancólico que finge no notarla.
Savla Everlock no tiene sentimientos. Ha visto lo que el vínculo de pareja predestinado le hace a los de su especie; lo vio vaciar a su padre hasta que no quedó nada. Entonces, cuando cierta bruja de ojos marrones comienza a invadir su taller en la azotea con pan de canela y experimentos catastróficos con pociones, hace lo único lógico. La ignora. Excepto que ella no deja de sonreírle. Soborna a su sapo mascota. Hace que su mundo cuidadosamente controlado se sienta como un hogar. Y cuando el pasado de Hanna regresa para arrastrarla al peligro, Savla descubre algo mucho más aterrador que el vínculo del que ha estado huyendo: un mundo sin ella.
Mil gracias a A!
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