Adela lleva toda su vida preparando esas calaveras para que encuentren a su portador. Nunca ha cuestionado las reglas, hasta que descubre dos legendarias calaveras de fénix y despierta una magia que llevaba siglos dormida.
Kian, en cambio, solo desea destruir ese legado. Se ha infiltrado entre quienes veneran las calaveras para vengar la muerte de sus padres y acabar con el origen de esa magia. Pero un beso impulsivo cambia sus destinos para siempre.
Unidos por un vínculo imposible de romper, deberán aprender a dominar un poder tan extraordinario como peligroso. Mientras el fuego de los fénix amenaza con reducir su mundo a cenizas, tendrán que decidir si confían el uno en el otro o si se convierten en la causa de su destrucción.