Él sabía que no estaba bien. Noche tras noche la acompañaba a casa durante su descanso, y ella siempre le dejaba tenerla de cualquier manera que quisiera. Nunca dijo que no, nunca lo rechazó, y para hacer las cosas aún mejores siempre le llevaba pequeños postres. Sabía que ella merecía más, pero no estaba seguro de poder dárselo.
Cuando el desastre llegue, ¿podrán confesar que simplemente los dos quieren más?
Mil gracias a IB!
Mil gracias a IB!
