3º FAITH
Cuando Faith Shackleford se vio obligada a acompañar a su irascible padre en su convalecencia en la refinada ciudad costera de Torquay, se preparó para afrontar tres interminables meses de aburrimiento. No esperaba que le intrigara tanto aquella imponente, pero desolada casa vacía que lindaba con su elegante villa, sobre todo, después de descubrir la identidad de su propietario: un apuesto capitán de la Marina Real, que en ese momento se encontraba en alta mar. Por desgracia, nunca imaginó que esa fascinación podría costarle la vida…
Roan Carew se había criado como huérfano en las calles de Torquay hasta que, con solo once años, fue reclutado a la fuerza por la Marina Real. Gracias a una mezcla de tenacidad, ingenio y pura obstinación, logró ascender hasta el rango de capitán, aunque estaba muy lejos de ser un caballero y tampoco aspiraba a serlo. De hecho, la compra de Redstone House, una mansión medio en ruinas en la zona más exclusiva de Torquay, fue más un acto impulsivo que un intento premeditado para encajar en la alta sociedad. Lo que no esperaba era que la casa ocultase un secreto de treinta años de antigüedad por el que alguien estaba dispuesto a matar.
Y como sí era de esperar, el reverendo Shackleford, con su innata habilidad en meterse en enredos, no pudo resistirse a investigar...
4º HOPE
Gabriel Atwood, que en su día ostentó el título de vizconde de Northwood, había conocido tiempos mejores. Ahora, casi todos sus conocidos le daban por muerto: el traidor que lo había vendido se había asegurado de ello. Su única esperanza era buscar ayuda en Nicholas Sinclair, su antiguo mentor y actual duque de Blackmore, antes de que sus enemigos descubrieran que los rumores sobre su fallecimiento eran muy exagerados.
Sin embargo, cuando Gabriel llegó por fin a la finca del duque en plena Nochebuena, la casa estaba sumida en la oscuridad. La desoladora certeza de que Su Excelencia había decidido marcharse fuera para las fiestas, cayó sobre él como un jarro de agua fría.
Hope Shackleford no tenía el menor deseo de pasar la Navidad con toda su familia, aunque esta vez la celebración tuviera lugar en la residencia del conde de Ravenstone, mucho más lujosa que la modesta vicaría en la que ella había vivido siempre. De hecho, con dos de sus hermanas casadas con hombres influyentes de la alta sociedad, empezaba a parecer que los Shackleford se estaban acostumbrando a unos lujos que, en opinión de Hope, no les correspondían.
Ella, en cambio, a pesar de su melena pelirroja, no tenía un temperamento fogoso ni soñador. Era una joven práctica, poco dada a la fantasía y menos aún al optimismo desmedido, justo lo contrario que el resto de su excéntrica familia, sobre todo, su padre, cuya vocación de clérigo parecía haberse convertido en algo secundario frente a su insaciable afán por entrometerse en asuntos ajenos.
Así que Hope descartaba por completo la posibilidad de que aquellas fueran unas Navidades tranquilas.
Cuando un misterioso vagabundo —que claramente no era lo que aparentaba— irrumpió en sus vidas, Hope descubrió que sus peores sospechas estaban a punto de hacerse realidad...