Golpeada. Quebrantada. Olvidada.
Entonces apareció. Azrael.
Un demonio, encadenado y furioso, con ojos que arden como fuego. Debería temerle. En cambio, lo anhelo.
Su toque despierta poder en mi sangre.
Magia que podría liberarnos a ambos… o condenarnos para siempre. Promete enseñarme, pero sus lecciones exigen rendición.
Y cada beso me arrastra más profundamente a una oscuridad de la que quizás nunca escape.
¿Me estoy enamorando del monstruo que podría liberarme…?
¿O estoy sellando mi destino como su reina de las sombras?
Mil gracias a AL!












